Querida amiga y cómplice de todas mis locuras:
Hoy he decidido escribirte a ti, sí a la amiga más pesada, cabezona, mimada, callada y un largo etcétera de adjetivos no muy positivos.
No, no te escribo para nada malo, tranquila, al revés, aunque sean aspectos negativos son los que te hacen ser una gran amiga. ¿Por qué esos aspectos negativos? Porque prefiero describirte negativamente, no porque sean solo la clave de tu inocencia y de tu bondad, sino porque así las personas que quieran conocerte tendrán que esforzarse muchísimo para que descubran a la persona tan maravillosa que eres. Sí eres maravillosa y eres tan maravillosa por tus imperfecciones que llegan a rozar la perfección.
Sabes y te he dicho mil veces que pocas personas me sacan de mis casillas, pero tu querida lo consigues, consigues que me hierva la sangre cuando veo que quieren aprovecharse de ti, porque si alguien te hiciese daño tú te romperías y eso haría que me dieran ganas de matar a esa persona.
Y sabes te quiero por todo lo que eres, te quiero por haberme apoyado siempre, te quiero porque a pesar de que me sacas mi lado oscuro también consigues sacar mi mejor versión de mi misma.
Hemos compartido en tres años mil momentos y parece que llevamos juntas muchos años más. Y por eso amiga, no solo eres mi amiga, sino que además eres la persona en la que más confío.
Después de decir tus aspectos negativos debería quizás decir los positivo pero ¿sabes qué? No lo haré, esos aspectos me los reservo para mi y para las personas que realmente te conocemos y te queremos.
Solo me queda darte las gracias por haber entrado en mi vida, por haberte preocupado siempre por mi, por haber estado en los peores momentos de mi vida, por todo.
Amiga y cómplice llegaste justo en el momento y el lugar adecuado. Te quiere la persona que más te regaña del mundo.


